EMBATES Y DESAFÍOS DURANTE LA PANDEMIA
GEM (2021), define el espíritu emprendedor como el acto de iniciar y administrar un nuevo negocio. Sobre estos temas, es importante resaltar que el Global Entrepreneurship Outlook constituye la primera evaluación y medición del impacto de la pandemia de COVID-19 en los niveles de la actividad de emprendimiento en todo el mundo, así como las actitudes y las percepciones relacionadas. Este reporte plantea argumentos sólidos de por qué esta actividad emprendedora es tan importante para todas las economías (aún más durante una pandemia), ya que mientras muchos nuevos negocios han sido aplazados o liquidados por la pandemia, otros han podido apoderarse de nuevas oportunidades que abarcan todo el ámbito económico.
Uno de los aspectos todavía no tan estudiados en cuanto al emprendimiento, corresponde al emprendimiento juvenil. Al respecto, y a manera de contexto, Banco Interamericano de Desarrollo Lab [BID Lab] & Youth Business International [YBI] (2020), en su reporte “El programa de emprendimiento juvenil en América Latina y el Caribe, detallan que debido a que el desempleo juvenil ha sido un problema persistente en Latinoamérica y el Caribe en las últimas tres décadas, (y puesto que las tasas de desempleo para jóvenes alcanzan a duplicar o triplicar el promedio nacional constantemente), resulta imperativo abordar la crisis del desempleo juvenil; no sólo para el bienestar de los jóvenes, sino también para asegurar un crecimiento sostenible, inclusivo y una cohesión social.
BID Lab & YBI (2020), afirman que el empoderamiento de los jóvenes, para que tengan éxito en la gestión de sus propios negocios, es una parte fundamental de la solución para para asegurar un crecimiento sostenible e inclusivo, ya que los jóvenes emprendedores crean nuevos empleos y dan forma a las economías locales y afirman que los jóvenes dotados con habilidades de emprendimiento están mejor capacitados para navegar los desafíos de un mercado laboral actual en constante evolución. Sin embargo, enfatizan que el emprendimiento es desafiante en cualquier contexto; especialmente en regiones como América Latina y el Caribe, donde el ecosistema no está bien desarrollado. Desafortunadamente, muchos jóvenes no reconocen al emprendimiento como una opción profesional viable y a menudo carecen de las habilidades o los conocimientos necesarios para iniciar y hacer crecer un negocio.
En el entorno actual de México, tristemente seguiremos viendo reflejada nuestra realidad en las cifras como las que se presentan en este reporte. Retrocesos como la desaparición del Instituto Nacional del Emprendedor, de los Centros México Emprende y de otros programas enfocados al desarrollo emprendedor; así como el dejar de participar en la GEM Adult Population Survey del Global Entrepreneurship Monitor (GEM, 2020) y dejar de medir otros indicadores que el gobierno actual definió no monitorear; nos llevan a la reflexión de la apremiante necesidad de consolidar nuestro compromiso con el desarrollo de nuestro país y, más aún, con las futuras generaciones.
El momento actual que enfrenta el mundo debido a la pandemia del COVID-19 (y sus impactos, principalmente en los países en vías de desarrollo), nos debe llevar a generar conciencia y considerar que cualquier esfuerzo (institucional y colegiado) que contribuya al incremento de las probabilidades de éxito de nuestros jóvenes emprendedores; será bien recibido.
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